Fines generales: Proporcionar una
dieta tan similar a las especies naturales que el ave capturaría como presas
en vida libre, al tiempo que se asegura la cantidad, calidad e higiene
adecuadas del alimento, y usando métodos correctos de almacenaje.
Como
la mayoría de los
poseedores de halcones apreciarán, la alimentación de neonatos implica un
cúmulo totalmente diferente de problemas. Por lo tanto, para mantener la
claridad, nos limitaremos a considerar la alimentación de las aves adultas. PROBLEMAS
EN LA ALIMENTACIÓN
DE AVES ADULTAS Fuente
de alimento: Aparte el tipo de alimento, es obviamente escencial estar cerca l 100 en cuanto
a la calidad, fuente, métodos de sacrificio, de congelamiento y almacenaje
del alimento. Cualquier
fuente antes silvestre de alimento (por ejemplo pichones, piezas de caza,
etc.) debe tomarse en cuenta. Siempre debemos preguntarnos por qué el animal
o ave en cuestión fueron atropellados. Cualesquiera el motivo, fracasó ese
día en la prueba por la supervivencia, y deberá ser considerado
potencialmente no sano. Dichas aves pueden transmitir infecciones bacterianas
como la tuberculosis o la salmonelosis, o virales, como los Paramyxovirus,
Adenovirus o Rotavirus, o estar contaminadas con tóxicos, como el
alfacloralose. Cualquier fuente silvestre de alimento debe hallarse en buena
condición física, haber sido capturada y sacrificada mediante medios físicos,
y el cadáver debe mostrar al examen físico, en todos sentidos, integridad
absoluta y ningún signo de enfermedad. Es crucial abrir el abdomen de dichas
aves y checar la superficie del hígado. Si se encuentra cualquier pequeño
punto blanco sobre el hígado o dentro de éste (signo frecuente de
tuberculosis aviar), el cuerpo completo debe ser rechazado. Los conejos o pichones cazados mediante tiro de rifle, trampeados o cazados con hurones, no deben suponerse libres de patógenos o incluso de plomo. Recientemente, Richard Jones, mi colega cetrero, adquirió algunos conejos sacrificados mediante una bala de rifle en la cabeza, para su halcón Harris. Por simple interés sacamos radiografías de estos conejos, antes de darlos como alimento. En todos los casos, al penetrar la bala por la base del cráneo, había dejado una miríada de fragmentos de plomo, cualquiera de los cuales hubiera |
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sido
lo bastante grande para enfermar y matar al ave. Los conejos cazados con
hurón o trampeados son, año tras año, causa de casos de envenenamiento por
plomo. Con frecuencia sucede que un conejo ha sido previamente alcanzado con
un mal tiro, sólo para seguir correteando por el campo llevando unos cuantos
trozos de plomo a bordo. No estamos sugiriendo evitar alimentar con estos
animales, sino simplemente estar consciente de los riesgos, y tomarlos en
cuenta. Lo más importante es estar consciente de los síntomas de
envenenamiento por plomo, de modo que si se presentan, el ave sea conducida
de inmediato a un veterinario experimentado, que pueda salvar la situación. SIGNOS
DEL ENVENENAMIENTO POR PLOMO – CUALQUIER SIGNO NERVIOSO, DEBILIDAD DE LAS PIERNAS EN
PARTICULAR, O DE LAS ALAS. Es
menos probable que
cualquier otro alimento como ratas, ratones, ardillas o zorras, ocasione
enfermedades infecciosas a sus aves. El motivo es que la mayoría de los
patógenos afectan sólo a una familia de animales, es decir, es muy poco
probable que un virus que afecta a los roedores afecte también a las aves. A
la inversa, alimentar con cualquier material proveniente de aves, implica un
riesgo potencial. En
años recientes hemos hallado varios brotes, en particular de enfermedades
virales (es decir Adenovirus y Rotavirus), en que codornices, pollos de un
día, polluelos de pavo, etc., adquiridos comercialmente y en perfecta salud,
han sido suministrados a rapaces sanas que han sucumbido después a estas
enfermedades, y en muchos casos han muerto. El problema es que muchos
patógenos, incluyendo los virus, pueden ser hospedados por una especie (por
ejemplo los pollitos de un día) sin causarle ningún daño (es decir, el
pollito se ve sano y está sano), pero cuando el pollito es consumido, la
rapaz es infectada. Tristemente, aunque el virus no hizo ningún daño al
pollito, puede por otra parte ser mortal. Los
pichones son un riesgo particular para las rapaces, debido a su alta incidencia de
tricomoniasis (“güermeces”). Muchos cetreros creen que si dan sólo la pechuga
no corren riesgo. Esto, por desgracia, no es cierto. Las aves estresadas,
viejas, jóvenes o enfermas serán más susceptibles. Las aves en perfecta salud
pueden evitar la infección, pero la mayor parte de los peregrinos |
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salvajes
sufrirían malamente. Sin embargo no debe correrse riesgo alguno, y todo pichón que se de
como alimento debe congelarse completamente y ser descongelado antes de
usarlo. La duración del congelamiento no tiene importancia. Conejo
– Sólo ocasionalmente al alimentar especies grandes con conejo o liebre puede surgir un
problema. Si el ave es suficientemente voraz puede tragar el hueso entero del
muslo (femur) del conejo. En muchas ocasiones el ave podrá arreglárselas con
ello, pero en otras sobresaldrá lateralmente del buche o del proventrículo.
Esto puede causar una perforación de la mucosa intestinal o una obstrucción.
Se recomienda, en el caso de estas aves grandes, romper el femur antes de
alimentar al ave. Si el hueso está partido en dos trozos no implicará un
problema. Almacenamiento
del alimento – Debemos aceptar que cualquier alimento tiene cierta cantidad
de bacterias. Cualquier retardo ocurrido entre el sacrificio y el
congelamiento (o alimentación) permitirá que el número de las bacterias
aumente. Cualquier almacenamiento excesivo de alimento (congelamiento durante
más de tres meses) producirá un deterioro de la calidad del alimento,
particularmente en el contenido vitamínico. Cualquier retardo entre el
descongelamiento del alimento y su ingestión por el ave, permitirá de nuevo
el aumento de la cuenta de bacterias. Mientras que todas las rapaces están
diseñadas paraon perfectamente capaces de consumir sin problema alimento
conteniendo una cierta carga de bacterias, si la carga es excesiva, el ave no
lo resistirá y enfermará. Alimentación del ave en baja condición – Muchos cetreros tienen la obsesión de dar curalle diariamente a las aves. Como todo poseedor de rapaces sabrá, es importante no alimentar al ave hasta que ha expelido la egagrópila del día anterior. Si tiene un ave en baja condición, no deseará tener que esperar un día entero para poder darle una nueva comida. En esta situación es permisible, si no escencial, no dar curalle alguno (huesos o plumas) que produzca egagrópila. En vez de eso alimente con una pequeña cantidad de carne finamente picada, tal vez añadiendo un poco de solución salina para humedecerla. Tan pronto como -y no antes de que- se haya |
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vaciado
el buche del ave,
deberá recibir otra pequeña ración similar. Buche
ácido – Quisiera que todos los cetreros se volvieran conscientes de la
situación del “buche ácido”. Si el alimento ha pasado del buche al
proventrículo (estómago glandular), los ácidos gástricos actuarán sobre éste,
ayudando a su digestión al tiempo que evitando cualquier proliferación de
bacterias en el alimento. Si, por el contrario, el alimento permanece en el
buche, ya no está en su refrigerador, mantenido fresco y seguro. Se encuentra
a la temperatura corporal (40 a 41°C), y no hay todavía ningún ácido que
elimine a las bacterias. En breve, el alimento se altera muy rápidamente,
causando la proliferación de toxinas (venenos bacterianos) que matan al ave
rápidamente. Si su ave vacía lentamente el buche, un pequeño volumen (0.5%
del peso del ave, es decir, 5 ml. por 1 kg. de peso) de suero salino deberá
ser dado por vía oral. Normalmente esto hará que el buche se vacíe
rápidamente. Si no sucede, y el ave no vacía el buche por sí misma, entonces
el alimento debe ser extraído “ordeñándolo” hacia fuera del buche, hacia el
pico. Este procedimiento puede ser riesgoso, pues cualquier líquido presente
puede penetrar a la tráquea causando una neumonía fatal. Cualesquiera sea el
resultado, el ave necesitará cuidado veterinario y antibióticos. Prevención
del buche ácido – En ciertas ocasiones esta condición es especialmente común.
Será más difícil vaciar el buche a cualquier ave fuera de condición,
estresada, con bajo peso, sometida a frío o congelamiento, o con un buche
excesivamente lleno. Esto ocurre en particular cuando un ave es introducida
por primera vez a la caza. El cetrero ha tenido que bajarla de peso, tal vez
un poco en exceso por comodidad, para forzar al ave al lance. Habiendo hecho
su primer acuchillada exitosa, el cetrero está tan orgulloso que premia al
ave permitiéndole una cebadura completa. Sin embargo, el ave en bajo peso
tiene mucha hambre, y tanto el ave como el cetrero están felices, así que
éste permite a aquella llenarse a tope. El único problema es que, con demasiada
frecuencia, demasiado a tope. La consecuencia es un “buche ácido”. Nunca
permita a su ave llenar el buche en exceso. No es saludable. Alimentar
al ave que vomita –
El vómito puede presentarse en rapaces como consecuencia de una amplia gama
de condiciones. Casi invariablemente la |