situación requerirá cuidado veterinario, aunque algunos puntos generales se mencionan aquí. No debe ofrecerse inmediatamente alimento a un ave que vomita, incluso si pierde peso con rapidez. Si se da más alimento el vómito continuará. en vez de ello, deberá permitirse al ave descansar durante una hora, y luego un pequeño volumen (0.5% del peso del ave, es decir, 5 ml por kg. de peso) de solución salina fisiológica tibia (a la temperatura de la mano) se administrará mediante una sonda para buche. El ave deberá ser puesta en un área tibia, tranquila y obscura, y permitírsele estar tranquila. Si retiene el líquido, deberá repetirse el procedimiento dos horas después. Si es retenido, dos horas después se dará una ración con el mismo volumen de alimento líquido, igualmente por sonda al buche. La mayoría de los veterinarios de perros y gatos tienen alimentos líquidos adecuados para convalescientes, como el Hill’s o el Liquivite. La alimentación líquida se repite cada dos horas en 3 o 4 ocasiones, antes de la primera comida de carne finamente picada (o similar). Si el ave no acepta la carne, no está lista todavía a tomarla. Como dijimos antes, un ave vomita por muchos motivos, desde cosas simples como mareo por viajar hasta situaciones más serias como una aspergilosis. Así que a menos que la situación sea en verdad directa, y el ave responda de inmediato, deberá buscarse siempre atención veterinaria.

 

Alimentación del ave inapetente – Con frecuencia se nos presenta un ave en baja condición, y uno sabe que debería estar comiendo, pero sin embargo no acepta el alimento. Muchas enfermedades pueden ocasionar esto. Cualquier enfermedad de la boca (güermeces o tricomoniasis, Capillaria, candidiasis), del esófago o buche (irritantes locales, infección bacteriana, buche ácido, poxvirus o viruela aviar), del estómago o proventrículo (impactación, infección) o de los sacos aéreos (aspergilosis, aerosaculitis, peritonitis por huevo), o septicemia (es decir, envenenamiento de la sangre), producirá una pérdida de apetito. En ocasiones el ave simplemente dejará de comer, y en otras intentará hacerlo, pero luego moverá la cabeza y desechará el alimento. Cualquier ave en esta condición necesita ser examinada por un veterinario, y recibir un diagnóstico y un tratamiento precisos y específicos de la enfermedad.

 

Aves bajas de peso, o que no aumentan de peso en relación a su consumo de

alimento – Es una situación común. O bien un ave es sacado del aviario tras la muda y no ser tan pesada como debería considerando su alimentación ad libitum, o la pérdida de peso es notada como consecuencia del pesaje diario. De nuevo, una amplia gama de condiciones pueden ser responsables. La reacción inmeadiata de la mayoría de los cetreros es suponer que el ave sufre de una parasitosis. Incluso aunque así fuese, el cetrero desparasitará entonces al ave con un parasiticuda estandar, como Fenbendasol (Panacur). El problema es que un medicamente de ese tipo trata sólo un tipo de parásito (es decir, gusanos redondos), de modo que aunque el problema fuera parasitario, la situación podría continuar sin ser detectada. Es mucho más sensato llevar una muestra de heces, para detectar si se trata de un problema parasitario, y en ese caso determinar cuál es el medicamento a usar. Más aún, si el problema no es parasitario lo mejor es enterarse cuanto antes, para movilizarse y hallar la causa real. Cualquier enfermedad puede causar una pérdida de peso. Si la pérdida es gradual a lo largo de un período largo de tiempo, la causa más común será una parasitosis, una infección bacteriana intestinal, aspergilosis (incluso sin signos respiratorios) o tuberculosis. Se necesita atención veterinaria experimentada, para diferenciar las enfermedades y tratarlas convenientemente.

 

Alimentación de las aves y Viajes – No debe alimentarse a las aves inmediatamente antes de viajar, en particular si no están acostumbradas a viajar. Si hablamos de un ave experimentada, acostumbrada a viajar, de la cual se sabe no padece de problemas por los viajes, entonces será justo cebarla tras de un lance antes de viajar con ella a casa.

Para aves como un peregrino, aconsejaríamos dar una comida libre de ceballe (plumas o hueso) 8 a 12 horas antes de viajar. El peligro es que cualquier ave con el buche lleno de alimento o egagrópila pueda regurgitar durante el viaje. Esto es particularmente peligroso si el ave está encaperuzada. Sin embargo, incluso sin caperuza, el ave puede aspirar y asfixiarse en cuestión de segundos. Inversamente, no deberá privarse de alimento a un ave durante un largo período antes de viajar. Mientras más pequeña sea el ave, menor será el tiempo que pueda pasar sin alimento. Muchos de los nutrientes esenciales no son almacenados en absoluto, o no pueden ser movilizados por el ave con la suficiente rapidez. Ejemplos de esto son la glucosa y el calcio. Las aves

nerviosas, que son particularmente sensibles, son particularmente susceptibles a la súbita deficiencia de calcio, cuando el ave es privada de alimento y despues sometida a estrés. Especialmente en el caso de los azores que van a ser transportados largas distancias (o sometidos a algún otro estrés fuerte), se recomienda una suplementación adicional previa de calcio. En la experiencia del autor el producto más efectivo para esta condición es el “Nutrobal” (Vetark). Incluso una dosis única de este polvo por via oral antes de dicha situación es muy efectiva. Suplemente el calcio solamente por via oral.

 

Egagrópilas en las aves adultas – Es un problema particular con pollos, pero puede presentar dificultades en aves adultas. Si las aves son mantenidas en albergues cuyo sustrato en el piso es turba, virutas o aserrín, cuando el ave ingiere el alimento es posible, si éste ha caído al suelo, que ingiera algo de este sustrato, conduciendo a una impactación. Algunas aves adultas tendrán dificultades para regurgitar el material normal dado para formar la plumada o egagrópila, cuando se administra en exceso. Recuerde que en estado salvaje un ave desplumará gran parte de su presa antes de ingerirla. En cautiverio podría haber más competencia entre las aves por el alimento, pues las aves en un aviario están obligadas a comer en compañía de otras aves. El resultado puede ser un ave que devora su comida, ingiriendo simultáneamente cantidades excesivas de plumas, hueso o pelo. Debe particularmente evitarse administrar excesivo material de plumada a las hembras en período de cría. La razón es que el abdomen se distiende inusualmente debido a la presencia de los huevos en desarrollo, así como por el oviducto aumentado de volumen. En cualquier situación, habiendo consumido el material, las aves pueden ser incapaces de regurgitarlo. La consecuencia es que continuarán ingiriendo más material, y la plumada retenida en su buche continúa creciendo, y eventualmente forma una obstrucción.

 

Agua – Como se enunció previamente, aunque las rapaces bajo condiciones cotidianas normales normalmente no beben, cuando están enfermas, estresadas, en climas calientes, etc., con frecuencia necesitarán beber. Considerando esto deben tener acceso constante a agua. Deberá tenerse cuidado de elegir un recipiente de agua adecuado, pues las aves puede ahogarse incluso en los recipientes menos profundos.

Aves de presa, higiene y alimentación – Como se mencionó previamente, la higiene del alimento durante su preparación, y la forma en que se administra, son muy importantes. Sin embargo, muchos cetreros no prestan atención a su propia higiene en lo que respecta a su ave. Debemos aceptar que infecciones como la de Salmonella enteritidis se encuentras establecidas en la industria aviar, y por tanto se pueden hallar en los pollitos de un día. Igualmente, la tuberculosis aviar es común en las aves silvestres. Ambas infecciones pueden ser seriamente patógenas para nosotros, de modo que es necesario ser precavido. Todos tendemos, cuando tenemos las manos ocupadas, a sacarnos un guante con los dientes, olvidando temporalmente quien acaba de ser comido sobre ese puño, o quien ensució el mismo. Por otra parte los cuchillos usados en la preparación, así como una herida ocasional por las garras de su ave, pueden ser causantes de tétanos, que todos conocemos por su peligrosidad y por ser potencialmente mortal. Sobra decir que todos los cetreros deben tener una vacunación antitetánica al día. Consulte a su propio médico; la mayoría recomiendan una dosis de refuerzo cada diez años tras el tratamiento inicial.

Deficiencia de calcio en aves adultas – Como mencionamos previamente, la dieta debe ser variada y mixta, compuesta de cadaveres enteros. Sin embargo, en aves de exhibición que vuelan diariamente ante el público y que son alimentadas al terminar, mientras se contesta a las preguntas del público, esto puede ser un problema. Resulta comprensible que el público encuentre un trozo de carne mucho más aceptable que un pollito o una rata enteros. En esta situación es mejor dar solo media gorga (ración completa), y terminar más tarde dando media rata, etc. Si se la carne es una parte significativa del aporte diario de alimento, debe equilibrarse esta deficiencia añadiendo un suplemento oral de calcio como el “Nutrobal” (Vetark).

Conclusión – Existen riesgos inherentes a casi cualquier alimento administrado a sus aves. El punto principal es ser conciente de los riesgos. Por sobre todo proporcione una dieta variada, y no basada unicamente en pollitos de un día. La dieta debe acercarse tanto como sea posible a la dieta del ave en vida salvaje. Ningún ave salvaje se alimenta exclusivamente de pollitos. Proporcione una dieta higiénica, completa y variada, y de esa forma será más posible que tenga un ave sana y en excelente condición.   

 

FIN                                                                                                                               

 

 

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