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Como cetreros debemos hacer constantemente
todo posible esfuerzo para mejorar la
calidad de las aves que criamos y volamos. Debemos hacer incluso mayores
esfuerzos para cuidar mejor de nuestras aves y reducir el riesgo de
enfermedad, y para mejorar el cuidado que reciben si llegan a enfermar. Stress – Qué es, y por qué es malo para
nuestras aves. Cuando un ave se asusta, el cerebro
reacciona haciendo que las glándulas adrenales
liberen adrenalina y cortisol (es decir, esteroides). El cortisol viaja al
hígado en donde mobiliza la glucosa, que provee energía para escapar volando
de la situación amenazante. Como mucha gente sabrá, aunque los esteroides son
útiles en ciertas ocasiones pueden también tener efectos secundarios
indeseables, incluso siendo esteroides de origen natural (es decir,
provenientes del cuerpo de la misma ave). Nuestra preocupación en esta situación es que los esteroides reducen la capacidad del sistema inmune del ave, es decir, |
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reducen la capacidad del ave para
reaccionar contra las infecciones. En una situación natural en que un ave
enfrenta una situación de amenaza, el animal
reacciona a ella, escapa volando y todo vuelve luego a la normalidad. Los
niveles de cortisol que se elevan durante un corto período no tienen efecto
significativo sobre el sistema inmune del ave. Sin embargo, mientras un ave
está en entrenamiento, típicamente no puede escapar volando de la situación
amenazante, de modo que el miedo continúa. La respuesta del cuerpo es
continuar produciendo cortisol, y el resultado es un prolongado efecto
depresivo sobre la capacidad del ave para combatir las infecciones. Todos los días nosotros y nuestras aves
estamos rodeados de infecciones
potenciales, y constantemente estamos defendiéndonos de ellas y venciéndolas.
Si el sistema inmune de nuestra ave es afectado no puede vencer a las
infecciones, y el ave puede fácilmente sucumbir ante organismos comunes y
probablemente ubicuos como el Aspergillus fumigatus, el hongo proveniente de la materia vegetal en
descomposición, que se encuentra
constantemente en el medio ambiente. |
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Lo que podemos hacer al respecto es
sencillo: reducir al mínimo el estrés en nuestras
aves. Es cierto en el caso de la mayoría de las aves, en especial de los
Accipítridos, que el hecho más estresante en la vida de un ave de cetrería es
el entrenamiento. Otras situaciones potencialmente estresantes pueden
presentarse durante la muda, la cría, el transporte, o si el ave se pierde
mientras vuela libre y pasa algunos días extraviada. Lo que hace estresante al
entrenamiento: las aves no amanzadas
no están acostumbradas a la cercanía del hombre, y la perciben como una
amenaza. La reducción de peso en sí es un factor de estrés, y mientras mayor
sea la pérdida de peso el estrés será mayor. De modo que durante el
entrenamiento, las medidas clave
pueden ser: Permita al ave
acostumbrarse a su presencia, antes de
comenzar el entrenamiento. Entrene al ave muy
gradualmente¸ no fuerce las cosas con
demasiada prisa. Reduzca el peso sólo muy
lentamente, y minimice la pérdida total de peso necesaria tanto
como le sea posible. Este consejo |
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es fácilmente aplicable a aves
del género Falco o a los Halcones de Harris, pero no resulta tan sencillo con
los accipítridos. Hay, por supuesto, otra opción: volar un ave improntada.
Improntar un ave en forma correcta no es necesariamente sencillo, requiere
mucho tiempo, y los resultados obtenidos pueden ser malos. Pero si se hace
correctamente el azor querrá estar junto a usted, al puño. No tendrá miedo
del cuero del guante, ni se debatirá intentando alejarse de usted todo el
tiempo. Como el ave responde, no es necesario reducir su peso a niveles
extremos. En conclusión: como
resultado final, un ave sana, con menos
estrés durante el entrenamiento, tendrá menos posibilidades de enfermar pues
estará libre de estrés. Volará con un peso mayor, tendrá más fuerza y podrá
capturar más piezas. Efecto colateral: es menos
estresante para el cetrero entrenar y mantener
al ave. Usted estará feliz, más relajado y será menos posible que termine con
un divorcio, coronarias o depresión durante el entrenamiento, enfermedad y
subsecuente muerte de su azor excesivamente estresado e inmunodeprimido. Fin. |
