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el macho descenderá posándose a
mi lado. Cuando es tiempo de una pausa y me siento con el perro, el ave
reconoce esto como un momento de descanso y planea a tierra. He entrenado a
mis aves para responder por su nombre, y por tanto puedo llamarlas individualmente.
Sin embargo, llamo primero al macho al guante y la hembra aterriza sobre el
dorso del mismo, y tengo que alimentarla usando la mano derecha. Lleva
pihuelas de caza más largas que las del macho, de modo que puedo detenerla
también sobre el guante. Durante el primer año, mi prima Harris capturó cerca
de 300 piezas mixtas de caza, incluyendo 7 liebres pardas y faisanes, pero
principalmente conejos. Cazó uno de ellos durante la muda (como haría en vida
libre). Su peso de vuelo es de 21 libras 3 onzas, de músculo puro. El terzuelo es tres años más joven que la
prima y ha aprendido por sí mismo a planear a
50 o 60 pies por debajo de la prima, que planea sobre él, siguiéndola
aprovechando el viento. Como todos los cazadores con perro avanzan en la
dirección del viento, esto termina convirtiéndose en una salida normal de
caza. Cuando la presa es levantada o ahuyentada, la ventaja que llevan los
halcones es mucho mayor y el lance más espectacular que un vuelo desde un
árbol o del puño, pues realizan una verdadera picada. Mi terzuelo Harris ha capturado 160 presas mixtas durante el primer año (con un peso de vuelo de 1 libra y 7 onzas durante la muda), y algunos de los miembros de nuestro Club Galés de Cetrería han presenciado cómo ha capturado en pleno vuelo a un faisán macho. En otra ocasión un faisán macho fue obligado a volver a levantar vuelo con el halcón sobre el lomo, y voló 20 yardas antes de ser derribado finalmente por el terzuelo Harris, al cual |
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se unieron a continuación varios
halcones Harris de nuestro grupo. Un día realmente lluvioso Roger James y yo
volamos nuestros halcones en los
páramos de Yorkshire. La lluvia era tan intensa que nos vimos obligados a desistir. Decidimos hacer una rápida visita al baño de hombres, no |
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para usarlo sino para secar a nuestros
pájaros bajo los secadores eléctricos de manos. Me alegré de que Terry Large
no estuviera volando un águila ese día, pues no había mas que secadores para
manos y poco espacio.
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